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El Ministerio de Economía aplica el plan "Eliseo" para juntar dólares "peso sobre peso". Tras el éxito del AO27, hoy debuta la estrategia del Bonar 2028 (AO28).

La estrategia “Guillermo Francella ” de Luis “Toto” Caputo tendrá hoy su parada más difícil del año. El ministro de Economía, continuará con su idea de ejecutar el mecanismo del personaje que el actor argentino interpretó en la serie “EL Encargado” donde mostraba a su personaje Eliseo describiendo su sistema de ahorro peso por peso “uno arriba del otro”. El quinto piso del Palacio de Hacienda aplica ahora la misma idea para juntar los US$2.100 millones para conseguir los fondos necesarios para completar el pago de los US$4.200 millones el 9 de julio; y cerrar así el ejercicio 2026 de pago de deuda en divisas. Pero además avanzar ya en los vencimientos del 2021, cuando el país debe pagar unos US$ 21.000 millones de pasivo, dinero que debe liquidarse, además, en año electoral.

La estrategia Francella ya está siendo ejecutada a través del exitoso lanzamiento del Bonar 2027 (AO27), con el cual Caputo ya obtuvo unos US$500 millones. La novedad de hoy es que se pondrá en marcha la segunda y más arriesgada parte del plan, cuando se presente en sociedad el Bonar 2028 (AO28), un bono con las mismas características que su primo hermano AO27; pero con un detalle no menos, y más político que económico o financiero. Su vencimiento será el 31 de octubre del 2028, casi un año después que el país haya elegido al sucesor de Javier Milei; y a 10 meses se su asunción. Obviamente esta persona podría ser el propio Milei si se presenta a un segundo mandato o una persona que el actual jefe de Estado designe como sucesor. Pero también una persona de otro signo político. O algún o alguna ex aliado o aliada. La república y la democracia así funciona. Lo importante es que el bono que se emitirá hoy será el primero de la estrategia Francella para pagar deuda dentro de la gestión actual de Milei, pero cuyo compromiso deberá ser cumplido por el próximo o próxima Presidente o Presidenta. De ahí la importancia de seguir de cerca el resultado en cuanto a la tasa de interés (el AO27 rinde menos de 6% en dólares), y si consigue Caputo en la experiencia de hoy los U$S 150 millones anunciados, de un total de 2.000 millones de dólares que tendrá toda la serie en las sucesivas licitaciones que habrá hacia delante.

Mientras tanto, también en el acto de hoy, habrá otra tanda de Bonar 2027. Hasta ahora, todo lo obtenido en las dos licitaciones ya concretadas de Bonar 2027 y las que vengan hacia delante, irá a una cuenta específica para el pago de los bonares y globales emitidos durante el gobierno de Alberto Fernández en la última reestructuración de deuda ejecutada durante la gestión de Martín Guzmán. Según las cuentas básicas del mercado, el Tesoro ya dispone de algo más de 2.000 millones de dólares para ese pago, con lo que debería conseguir unos US$2.300 millones más para cubrir el dinero a liquidar el 9 de julio; y despejar así las dudas que caen sobre la sanidad de la economía financiera del segundo semestre. La colocación de ayer podría ser así el primer paso, de varios más; para que Caputo pueda tomar el dinero faltante del propio mercado local de dólares, sin recurrir a la colocación de deuda a nivel internacional; algo complejo aún para la Argentina con un riesgo país que supera los 500 puntos básicos. Para tener en cuenta el panorama internacional, Paraguay colocó también ayer deuda por unos US$1.000 millones a una tasa de interés de 8% anual, siendo investment grade. Esto quiere decir que hoy Argentina pagaría dos dígitos. Un imposible.

Por esto cobra vida la especulación de profundizar, y acelerar, el camino que abrió Caputo ayer con el lanzamiento exitoso del Bonar 2027. Fundamentalmente por las características del bono y la evidente aceptación del mercado al experimento.

¿Cómo funciona este bono?

Paga un 6% anual en dólares.
Los intereses se cobran todos los meses.
Devuelve todo el capital al final (en octubre 2027).
Tiene una duración aproximada de 20 meses.

Se trata de un papel que genera un ingreso mensual en dólares, liquidado cada 30 días en cuentas comitentes de los particulares tenedores de la deuda, con lo que resulta un instrumento estable en el tiempo y previsible en el cumplimiento. El vencimiento cae justo en el mes de elecciones para elegir el sucesor de Javier Milei (o su continuidad), con lo que es de cobro garantizado. Nadie puede pensar en un impago de esta deuda, justo en los días en que el propio libertario se juega su continuidad.

Tanto el AO 27 como el AO28 son bonos de mantenimiento en cuenta, con lo que habrá un mercado muy acotado de oferta; lo que probablemente haga que tenga precio de corte caro al cotizar. Con lo que se presume, será de ganancia estable y cobro de renta fija mensual. Esto convierte al título en más conservador, y en una apuesta poco atractiva para la compra y venta del bono en el mercado de capitales. Si bien la rentabilidad es inferior al resto de la deuda emitida por el país cotizante en los mercados (una ganancia que ronda entre el 7,5 y el 9% anual), se estima que tendrá un público alto de demanda; al comparar la vida útil del Bonar (20 meses) al resto de la deuda que tiene vencimiento desde el 2030 en adelante. En definitiva, será un bono más estable, menos volátil, con poco oferta y adecuado para perfiles conservadores. Se trata de un bono con rentabilidad baja, pero de cobro seguro y de rendimiento superior a un alquiler en dólares. No apto para altos especuladores y quienes esperan un salto importante y positivo para la economía y los mercados locales; donde las rentabilidades en dólares podrían saltar por los aires.

¿Para quiénes pueden ser adecuados entonces estos dos bonos?

Inversores que priorizan ingresos mensuales en dólares.
Perfiles conservadores.
Carteras que buscan estabilidad más que especulación.
No es la mejor alternativa si el objetivo es apostar a una suba fuerte de los bonos argentinos.

A nivel agregado, la colocación y segura profundización de las operaciones del Bonar 27 y 28 implican un pequeño riesgo. En estos tiempos, el total de depósitos en dólares en el mercado local llega a los U$S 43.000 millones; con rendimientos dentro de los bancos de tasas inferiores al 1% anual. Esto implica que hay potencial demanda de esta deuda, más teniendo en cuenta que se trata de un bono corto, de cobre seguro y de rendimiento mensual. El cuestionamiento puede surgir al hecho que el gobierno tomará dólares del mercado local, una fuente de divisas que estaba destinada para los emprendimientos privados con potencial exportador y de crecimiento. Si el estado comienza a competir con los privados por estos dólares, las tasas pueden subir y las empresas con alta capacidad de desarrollo perder la mejor fuente de financiamiento con la que se cuenta en estos tiempos; dado que la posibilidad de salir a los mercados internacionales también está complicado para las compañías locales. Incluso para las de Vaca Muerta.

Hay una solución para este potencial cuello de botella. Que la ley de Inocencia Fiscal sea un éxito, y que los dólares del colchón vayan ingresando a los bancos billeteras virtuales y fondos de inversión. Por ahora, no hay novedades significativas por este dolaructo abierto.