Un informe revela que fueron eliminados unos 6.327 puestos en ciencia desde 2023. El Conicet concentra la mayor caída. Crece la preocupación por la CNEA.

Un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia y Tecnología e Innovación (CIICTI) reveló que entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 6.327 puestos de trabajo en organismos nacionales dedicados a la investigación, lo que equivale a un promedio de 7,7 empleos eliminados por día.
La situación encendió las alarmas en la comunidad científica, que denuncia un proceso de desfinanciamiento y advierte sobre el impacto que tendrá en el desarrollo del país.
Los datos muestran que el sistema pasó de contar con 75.057 trabajadores a fines de 2023 a 68.730 en marzo de este año. El organismo más afectado fue el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que registró una reducción de 2.365 puestos laborales durante ese período.
Detrás aparecen el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con 836 empleos menos, y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que perdió otros 834 trabajadores. En el caso del INTI, además, existe preocupación por la posibilidad de que se concrete una nueva reducción de personal que podría dejar su planta un 48% por debajo de la actual, alcanzando niveles inferiores incluso a los registrados en 1980.
El Conicet, en el centro de la crisis
El informe advierte que el principal organismo científico del país acumula por segundo año consecutivo una fuerte retracción de recursos humanos. Según el relevamiento, la caída comprende 880 cargos correspondientes a investigadores de carrera, personal de apoyo y administrativos, además de otros 1.485 becarios.
Desde distintos sectores del ámbito científico sostienen que el deterioro no solo afecta el funcionamiento cotidiano de los institutos de investigación, sino también la posibilidad de formar nuevos profesionales y sostener proyectos estratégicos de largo plazo.
En ese marco, investigadores y becarios califican el escenario como un "cientificidio" y aseguran que la inversión nacional en ciencia y tecnología cayó a uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. De acuerdo con los datos difundidos, el presupuesto destinado al sector representa actualmente el 0,14% del Producto Bruto Interno (PBI), incluso por debajo del 0,17% registrado en 2002, tras la crisis económica de 2001.
Desmantelamiento de la ciencia argentina
A través de un comunicado, el colectivo de becarios del Conicet denunció el progresivo desmantelamiento de la Agencia I+D+i, principal organismo encargado de financiar proyectos de investigación, y la paralización de herramientas consideradas fundamentales para el desarrollo científico, como los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT).
El documento también expone la situación que atraviesan cientos de becarios doctorales y posdoctorales, quienes aseguran haber quedado sin cobertura médica de Unión Personal durante el último mes.
A ello se suma la inminente desvinculación de 379 trabajadores altamente calificados, una situación que, según denuncian, deja a numerosos profesionales sin continuidad laboral y sin acceso a una obra social.
Los becarios cuestionaron además la propuesta formulada por el presidente del Conicet, Daniel Salamone, quien, según indicaron, ofreció un aporte de 90 mil pesos para que cada investigador gestionara de manera individual su cobertura médica tras renunciar voluntariamente a la obra social. Para el colectivo, el monto resulta insuficiente para afrontar el costo de una prestación privada.
Los investigadores también advirtieron que continúan pendientes las incorporaciones correspondientes a 585 cargos concursados para la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico de 2022, así como otros 400 cargos concursados en 2023.
La situación de la CNEA
La preocupación también alcanzó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). La Academia Nacional de Ciencias (ANC) manifestó públicamente su inquietud por el despido de 62 investigadores en el organismo y por la intervención de Gendarmería en la sede central de Buenos Aires.
La Academia advirtió que los acontecimientos recientes ponen en riesgo el funcionamiento normal del organismo y reclamó la apertura de un canal de diálogo entre las autoridades y los trabajadores para garantizar la continuidad de proyectos considerados estratégicos para el país.
Asimismo, sostuvo que cualquier proceso de reorganización institucional debe preservar las capacidades científicas acumuladas durante décadas y reiteró que el financiamiento de la ciencia no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión estratégica para fortalecer la competitividad, la innovación y el desarrollo nacional.
