En medio de fuertes consignas contra la inmigración ilegal, la oposición marchó para denunciar que el país se encuentra secuestrado por una mafia.

Una histórica y multitudinaria ola de protestas sacudió este sábado las calles de Madrid con decenas de miles de personas concentradas para exigir la dimisión inmediata del presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, y demandar la convocatoria anticipada a elecciones generales.
Mientras que fuentes de la Delegación del Gobierno en la capital española estimaron la asistencia en unas 40.000 personas, las organizaciones convocantes elevaron la cifra a 80.000 manifestantes.
Los ciudadanos movilizados expresaron un enérgico rechazo a la corrupción del ejecutivo y se pronunciaron de forma tajante contra la inmigración ilegal, portando banderas españolas y lanzando proclamas tales como "no es inmigración es una invasión" y "reemigración si no comen jamón", sumando además duros insultos dirigidos a Sánchez y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La movilización contó con un fuerte respaldo político de los sectores opositores, registrando la presencia de una comitiva del Partido Popular (PP) liderada por su portavoz en el Senado, Alicia García, quien aseguró ante los medios de comunicación que los españoles dijeron "basta ya" de despertarse cada día con una "nueva trama de corrupción" en la que "en el centro" está el presidente socialista.
Asimismo, participó del reclamo un numeroso grupo de la fuerza Vox, encabezado por su líder Santiago Abascal, quien declaró ante la prensa que "España está secuestrada por una mafia corrupta que está empobreciendo" a los ciudadanos y "promoviendo una invasión migratoria".
Con respecto al futuro político e institucional del país europeo, el referente de la derecha local sentenció que el mandatario "va a hacer todo lo necesario por retrasar la convocatoria de unas elecciones" con el único fin de "perpetuarse en el poder".