Algunas de las variables más sensibles de la economía comenzaron a mostrar números positivos. Pero más allá de la desaceleración de la inflación o la reducción de las cifras de pobreza, hay una percepción latente: que la plata no alcanza. Por qué se da este fenómeno y cómo se mide.

Algunas de las variables más sensibles de la economía comenzaron a mostrar números positivos. Pero más allá de la desaceleración de la inflación o la reducción de las cifras de pobreza, hay una percepción latente: que no la plata no alcanza.

Solo por mencionar algunos números del INDEC, la inflación cerró en 117,8% el 2024, la pobreza del segundo semestre se ubicó en 38,1% y los salarios avanzaron 145,5% en el mismo período, aunque con una fuerte heterogeneidad de acuerdo al sector.

De todos modos, las cifras por sí mismas no muestran los cambios en la capacidad de compra de las familias. Básicamente porque después del ajuste de los llamados precios relativos de la economía, se reestructuró el esquema de gastos y el ingreso disponible después de haber saldado sus obligaciones es menor.

Un informe realizado por la consultora Vectorial mostró que los ingresos disponibles de los asalariados registrados cayeron 18% en términos reales en relación con noviembre de 2023. Si bien se observó una mejora en ese índice desde mediados del año pasado, el monto que les queda a las familias después de cubrir sus gastos fijos todavía no logró recuperarse y desde octubre de 2024 quedó prácticamente estancado.

“La gente no siente que su poder adquisitivo se recuperó porque sus gastos fijos crecieron. Entonces, lo que le queda de ‘resto’ para salir, comprar ropa, entretenimiento y otros gastos variables está 18% abajo que en noviembre de 2023. En junio empezó la recuperación de los ingresos. Tuviste mayor ingreso disponible después de pagar tus gastos fijos porque comenzó a bajar mucho la inflación”, explicaron en Vectorial.

El ingreso disponible cayó 18% desde que asumió Milei. (Foto: Vectorial).


“El ingreso privado formal ya está por encima de cuando asumió Milei, pero ese crecimiento se dio en paralelo al de los gastos fijos. Al mismo tiempo los ingresos mejoraron en términos reales, pero los gastos fijos crecen más que la inflación y los ingresos. Tenes más plata, pero te alcanza para menos”, resumió el economista de Empiria, Federico González Rouco.

A modo de ejemplo, para dimensionar el incremento que tuvieron los gastos fijos, el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de UBA-Conicet explicó que en marzo, un hogar promedio del AMBA, sin subsidios, necesitó en promedio de $146.641 para cubrir tarifas de gas, luz, agua y transporte. Esto representó un aumento de 7,7% respecto de febrero.

En tanto, desde diciembre de 2023 a marzo de este año, la canasta de servicios públicos del AMBA se incrementó 429% mientras que el nivel general de precios lo hizo en 133%.

Pero también aparece un punto importante, que es la evolución de los salarios, que si bien mostraron una mejora a partir de la segunda mitad de 2024, todavía mantienen una fuerte disparidad. “La mejora es heterogénea según el sector, ya sea publico o privado, pero también de acuerdo al rubro productivo. A la vez, es mayor en el interior que en GBA y concentrada en hogares de menores ingresos que consumen más alimentos y menos servicios (esos recuperaron más poder de compra que los de mayores ingresos porque los servicios subieron más, por lo que te impacta más en pobreza)″, explicó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.

Según las estimaciones de esa consultora, el salario formal total (privado y público) creció 14,8% en términos reales hasta fin del año pasado y quedó 4,4% por debajo del primer semestre de 2023 (previo a las devaluaciones de agosto y diciembre 2024). Sin embargo, entre la primera mitad de 2023 y diciembre de 2024, el salario real privado formal subió 3%, mientras que el público cayó 19%.