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Peor que en la época de pandemia, donde fue uno de los más beneficiados por el "caño de auxilio" extendido por Alberto Fernández, ahora la abrupta baja de la recaudación le pega de lleno a las finanzas bonaerenses, que a diferencia de otras provincias, no recibe auxilios del tesoro nacional, los famosos ATN que sí se distribuyen en las más afines o dialoguistas. Preocupación por sueldos, planes sociales y subsidios al transporte.

Axel Kicillof fue descarnado, pero también, demasiado honesto para la calidad y determinación del público presente. Como Juan Carlos Pugliese, el ante último ministro de Economía de Raúl Alfonsín, les habló con el corazón pero le respondieron con el bolsillo, al que le sumaron una cadena de certezas políticas. Eran intendentes y ministros con holgada trayectoria territorial que no debaten a la hora de tomar decisiones. No hay plata, y en ese escenario, las prioridades suelen ser comida, subsidio al transporte u obra pública.

Todas tienen sus pros y sus contras. Pero el gobernador se equivoca si pone la decisión en un estado casi asambleario, por mas que nadie se sintió así. Hace un año, Jorge Ferraresi se lo había alertado. “Decidí vos y nosotros tenemos que acatar”. El martes, cuando recibió a una veintena de intendentes del Movimiento Derecho al Futuro, junto con los ministros de su gestión, preguntó qué priorizar y, rápido de reflejos, Carlos “Cuto” Moreno, que no es intendente pero entiende el peronismo como pocos, disparó. “Hoy lo único que no se puede cortar es la comida”.

El plan MESA, Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria, implementado por Kicillof cuando se decretó la cuarentena por el COVID, jamás fue suspendido y su asistencia ha servido para mitigar, en parte, el aumento del costo de vida durante el kirchnerismo y la continuidad del actual gobierno. Dilemas de frazada corta y rota.

Horas después, Martín Marinuchi, su ministro de Transporte, anunció que los colectivos de jurisdicción provincial, que también reciben el subsidio cruzado de Nación, tendrán la contraparte bonaerense para seguir funcionando. ¿Qué pasará con la comida o la obra pública? Pronto lo sabremos.

“Ahora están todos en modo consultores políticos”, reflexionaba uno de los presentes que entiende que “en esa mesa somos todos tiburones”. Más tarde, varios de los presentes hicieron otra juntada, más chica, en la que se determinó que, a diferencia de otras oportunidades, desde Carlos Ruckauf hasta esta parte, incluido Kicillof, “el gobernador debe ser un intendente”. Martín Insaurralde recordaría “si me hubieran bancado así hace siete años…”

Este pensamiento empieza a tomar fuerza. Sectores de derecha que hoy vuelven a trabajar cerca del peronismo ponen en la mesa de discusión a Joaquín De la Torre, Manuel o Santiago Passaglia y, sin compartir ruta aún con ellos, también aparecen el frustrado candidato mileísta Guillermo Britos, de Chivilcoy, y Emilio Monzó, cuya escalera personal se inició como jefe comunal de Carlos Tejedor.

Britos se fotografió la semana pasada con Victoria Villlarruel y De la Torre quedó al margen por una decisión personalísima de Mauricio Macri cuando militaba con Patricia Bullrich. Pero es alguien muy escuchado en todos los quinchos.

El ex intendente de San Miguel, que su última participación en política fue como senador de Derecha Popular, también está siendo tentado por otros espacios que creen que si se mantiene el desdoblamiento electoral bonaerense, pueden poner un referente propio de la misma manera que lo hizo oportunamente el Frente Renovador, espacio que se inició con poco más de media docena de referentes territoriales.

Si bien a Kicillof le convendría unificar la fecha provincial con la nacional para potenciar su candidatura presidencial, él insiste en mantener dos elecciones diferentes. “Vimos todos los números, les dimos vueltas al derecho y al revés, y la conclusión fue una. Si la lista de octubre hubiera contenido a todos los que trabajamos en septiembre, ganábamos la provincia, aunque sea por dos puntos, mínimo” le explicó un jefe comunal a MDZ semanas atrás.

A pesar que todos análisis realizados en estas y otras peñas peronistas remarcan la precaria situación del gobierno, un ministro que siempre pretende llevar calma, dijo: “Los grupos que bancan a Milei no lo van a dejar caer. Lo van a mantener, algo harán… Ralentizarán un poco la baja inflacionaria, pondrán un poco de plata, pero no lo van a soltar”, dijo.

Sin embargo, el problema no es solo económico. Es fundamentalmente político y de relación con sus propios votantes. Algo se rompió. Y a diferencia del pasado gobierno de Alberto Fernández, donde el Frankenstein creado no podía coordinar cabeza, cuerpo y extremidades, acá lo único que existe es la cabeza, representada por Karina Milei, sin posibilidades de utilizar extremidades porque de a poco se las fue amputando.

Sandra Pettovello dejó clarísima su postura. La ministra, que fue puesta en un súper ministerio como lo era el originario Capital Humano, parece mantener la frescura e irreverencia inicial y dejó muy claro que no tiene nada que ver en dos áreas que van a dar que hablar a partir de la semana próxima. El PAMI y la ANDIS.

“El Ministerio de Salud y todo lo que hay ahí representa para el mileísmo lo que la Obra Pública para los Kirchner”, le dijo hoy a MDZ un importante funcionario libertario, quien ve en carne propia cómo “vuelan los elefantes desde Reconquista 40”, las oficinas paralelas de Las Fuerzas del Cielo.

Sabedor como pocos del fracaso de los gobiernos bicéfalos, Kicillof insistió este jueves, en la UBA, que no podían repetir experimentos como el Frente de Todos, que “sirvió para ganar una elección pero no para gobernar”. Lo que no dijo es que fue él quien más presionó para que la sociedad se enloqueciera en los encierros de la cuarentena eterna, sin educación ni paseos para chicos y grandes, que fue lo que provocó la derrota de 2021 en un gobierno ya de por sí a la deriva.