José Luis Santero entró al parque Aconcagua el 10 de febrero e intentará llegar a la cima el 22. El trabajo codo a codo con Santiago y la clave del bastón guía.

Tenacidad, conducta y una voluntad sin límites son algunas de las virtudes de José Luis Santero, un hombre ciego que el domingo intentará llegar a la cima del cerro Aconcagua. En la expedición lo acompañan Santiago Medina y su amigo, Juan.

Jo, Santiago y Juan en el Aconcagua

Ser ciego a los 35 años

Jose Luis Santero tiene 49 años y vive en Lomas de Zamora en Buenos Aires. Jo, como le dicen sus amigos, tiene retinosis pigmentaria, una enfermedad hereditaria y degenerativa que no tiene cura por ahora.

Lentamente fue perdiendo la visión nocturna, luego la periférica y la central, hasta que un día cuando tenía 35 años quedó ciego. “Soy una persona no vidente”, contó sin rodeos a MDZ José Luis.

“Soy atleta desde hace 20 años. Corro carreras de pista y de calle”, agregó.

Jo comparte su vida con Lorena desde hace 18 años. Entre los dos coordinan Auriga Team, un equipo de entrenamiento y acompañamiento de running en el que se toma el deporte de forma integral y consciente.

Una larga preparación

La idea de subir el Aconcagua se fue gestando con los años. Jo es corredor y hace 5 años participó en Patagonia Run -una carrera de trail- y ese momento fue una bisagra en su vida. “Conocí la montaña y me gustó mucho. Encontré una pasión en la montaña. Cada vez que subo una montaña me conecto mucho con mi mamá que la perdí hace un tiempo. Cada vez que asciendo me acerco un poco más a ella, siento como que me tiende sus brazos”, explicó José Luis.

Después de la carrera en la Patagonia, Jo decidió subir el Lanín, el cerro Penitentes, el cerro Vallecitos y la excursión al avión de los uruguayos. “En octubre cuando subimos el Penitentes con Santi (su guía de montaña) me dijo que ya estaba preparado para hacer el Aconcagua. Eso me motivó mucho y estos días que estoy transitando son un sueño”, añadió.

Doce días para hacer cumbre en el Aconcagua

José Luis no está solo en el Aconcagua, la expedición está compuesta por Juan -amigo de Jo y miembro de Auriga Team- y Santiago Medina (43), un guía de montaña que vive hace 4 años con su esposa y sus hijos en Mendoza para trabajar en la montaña.

“Venimos trabajando juntos hace varias expediciones. Entramos al parque el 10 de febrero y dependiendo de las condiciones climáticas vamos a intentar hacer cumbre el 20 ó 21”, contó Santiago a MDZ. Finalmente, el intento de cumbre será el domingo 22 de febrero.

El 10 de febrero llegaron al Aconcagua, desde el viernes están en Plaza de Mulas -promediando la mitad de la expedición-, el sábado llevaron comida y parte del equipo al Campamento Canadá a 5.000 metros sobre el nivel del mar.

Recién hoy subirán con el objetivo claro de hacer cumbre. Hoy la idea es llegar al campamento Canadá, después estar dos días en Nido de Cóndores, después subir hasta Cólera a 6.000 metros sobre el nivel del mar y el domingo intentar llegar a la cima del Aconcagua para tocar el techo de América a 6.962 metros sobre el nivel del mar.

Los tres van llevando todo el peso del equipo a sus espaldas, no tienen porteadores ni mulas que lleven el equipaje. Pero esto no ha sido un obstáculo para cumplir los objetivos. “Jo viene haciendo los mismos tiempos que un grupo de personas videntes. Yo calculo que si salimos desde cólera vamos a tardar 9 horas en llegar a la cima”, detalló Santiago.

La clave del bastón guía

Como José Luis es una persona no vidente en la expedición hay una pieza clave: el bastón guía, que es un palo de escoba recortado que tiene una empuñadura en ambos lados. “El bastón guía se le ocurrió a uno de los chicos que entrena con Jo. Con el bastón lo puedo guiar y yo domino la dirección de Jo cuando tengo que girar o frenar”, contó Santiago.

“El camino es muy complejo por las subidas, bajadas y piedras. Cuando se complica el camino le digo a Jo qué pierna tiene que levantar. En ascenso tengo que ir mirando adelante y atrás al mismo tiempo y avisar que pierna levantar si hay una piedra muy alta. Juan viene al final y corrige cualquier cosa para que Jo no se caiga”, agregó.

Además, destacó que como José Luis es atleta y está en excelentes condiciones físicas el trabajo es más llevadero. “En bajada es más fácil porque no usamos el palo guía. Jo se agarra de mi mochila, yo uso mis bastones de montaña y voy manejando la velocidad del descenso . Es cansador para las piernas pero es más rápido”, cerró.

Así funciona el bastón guía

La primera persona no vidente en subir el Aconcagua

El primer argentino no vidente en subir el Aconcagua fue el alvearense Walter Álvarez hace un año. La expedición salió el 24 de diciembre de 2024 y en enero, el mendocino llegó a la cima.

Walter perdió la vista a los 19 años tras sufrir un accidente luego del viaje de fin de curso. Lejos de rendirse, encontró en el deporte un espacio de superación personal. Al poco tiempo de quedar ciego, comenzó a entrenar con un grupo de General Alvear y a partir de ese momento empezó a participar en maratones, triatlones y subir distintos cerros del país.