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Cada 10 de junio, Argentina reafirma su reclamo histórico sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

Cada 10 de junio en la Argentina se conmemora el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Malvinas, Islas y Sector Antártico. Es una fecha que rinde homenaje a la creación de la Comandancia Política y Militar de las Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos, el 10 de junio de 1829, cuando el entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Martín Rodríguez, firmó un decreto que establecía que "las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el mar Atlántico serán regidas por un Comandante Político y Militar nombrado inmediatamente por el Gobierno de la República".

Islas Malvinas: la historia que tenés que conocer

Las autoridades argentinas de la época designaron al frente de esta comandancia a D. Luis Vernet, quien se instaló en las islas y ejerció públicamente su autoridad y jurisdicción. En su condición de heredera de los títulos de España por sucesión de Estados (conforme el principio de uti possidetis iuris, que reconoce a las nuevas naciones independientes como continuadoras de los derechos territoriales de las potencias coloniales), desde el comienzo del proceso emancipatorio en 1810, la Argentina ejerció de manera permanente y pública sus derechos sobre los archipiélagos del Atlántico Sur, incluyendo las Malvinas.

Los primeros gobiernos patrios tuvieron en cuenta en diversos actos administrativos a las islas, a las que consideraron parte integrante del territorio nacional, como lo demuestra el hecho de que el 6 de noviembre de 1820, el Coronel de la Armada Argentina David Jewett tomó posesión de las Islas Malvinas en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata, izando la bandera argentina por primera vez en ese suelo.

Sin embargo, el 3 de enero de 1833, ese ejercicio efectivo de la soberanía fue interrumpido mediante un acto de fuerza por parte del Reino Unido, que ocupó ilegalmente las islas en tiempos de paz, contrario al derecho internacional de la época, expulsando a las legítimas autoridades argentinas allí asentadas y a la población existente, y quebrando así la integridad territorial de la Argentina. Fue una situación inmediatamente rechazada y protestada por el gobierno argentino, y que ningún gobierno nacional ha consentido, manteniendo el reclamo vivo a través de generaciones.

Desde entonces, existe una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tal como fuera reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 2065 (XX) adoptada en 1965, que dispuso que la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de las Islas Malvinas sea la solución pacífica y negociada de la controversia entre ambos países, instando a las partes a encontrar una salida dialogada que respete los intereses de los habitantes de las islas.

En cumplimiento de la mencionada resolución, desde 1966 y durante 16 años, ambos países llevaron a cabo negociaciones para alcanzar una solución a la disputa de soberanía, pero pese a las innumerables invitaciones de la Argentina y a la exhortación de las Naciones Unidas, el Reino Unido se niega de manera sistemática a retomar las negociaciones de soberanía, una postura que la comunidad internacional ha criticado en reiteradas ocasiones a través de 10 resoluciones de la Asamblea General, numerosas resoluciones del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, y diversas declaraciones de foros regionales y multilaterales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), entre otros.

Nuestro país ha mantenido y mantiene una actitud constructiva respecto de los habitantes de las islas, teniendo en cuenta sus intereses y respetando su modo de vida, conforme lo establece la Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución Nacional, donde se establece que la recuperación del ejercicio efectivo de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes es un objetivo irrenunciable del pueblo argentino, una lucha que no es de un gobierno ni de un partido político, sino de toda la Nación, que trasciende ideologías y se mantiene firme a lo largo de los años.