Southern Energy confirmó que la construcción del gasoducto avanzará según el cronograma previsto y ratificó la provisión de los tubos, sin cambios en la planificación de la obra.

El consorcio Southern Energy es el verdadero impulsor para que no se demore el inicio de la construcción del gasoducto de unos 478 km que unirá la Cuenca Neuquina con el Golfo San Matías (Río Negro). Esta parte del proyecto para exportar gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta está prevista para comenzar a mediados de 2026; empezar a transportar gas a fines del año que viene, y se espera que la operación plena esté disponible antes del invierno de 2028.

Por esto, y por decisión de los privados que manejan el consorcio, no hay marcha atrás, y la provisión de los tubos será responsabilidad de la empresa india Welspun, y no de Techint, que, de todas maneras, usará el ducto para enviar al exterior su gas producido por Tecpetrol en Vaca Muerta.

La decisión de aceptar la oferta 40% más baja de provisión, afirman en la empresa contratista, se debe a una cuestión estrictamente técnica, comercial, estratégica y vinculada a la conveniencia del negocio, y no a visiones de política económica o de otras cuestiones.

En definitiva, toda crítica puede ser referida a la competitividad de las empresas que perdieron, y no a vinculaciones o desvinculaciones políticas. Como sea, para Southern Energy y sus socios, es cosa juzgada.

El gasoducto debe estar comenzando a funcionar para el próximo año, cuando la compañía tenga que comenzar a cumplir con contratos ya firmados con SEFE Securing Energy for Europe, reconocida compañía internacional propiedad del Gobierno Federal de Alemania, para la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante 8 años. La operación sería la mayor venta de GNL desde Argentina al mundo en términos de volumen y de plazo, y ningún conflicto por la construcción del gasoducto puede demorarlo.

Es decisión de Southern Energy, sociedad de PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). El proyecto fue iniciado en 2024 por PAE, la empresa de los Bulgheroni, y Golar, como un proyecto para toda la industria derivada de Vaca Muerta, al que los primeros que se sumaron fueron YPF y Pampa Energía, y finalmente los británicos de Harbour terminaron de formatear el quinteto del board. Las decisiones se toman de manera conjunta dentro del directorio, según la representatividad de las acciones de la sociedad.

Cuáles son las empresas socias

Pan American Energy (PAE): una de las mayores productoras de hidrocarburos privadas de Argentina.

YPF: petrolera de capital mayoritariamente estatal argentino, líder en exploración y producción local.

Pampa Energía: empresa energética argentina con actividades en generación eléctrica, transporte y petróleo.

Harbour Energy: compañía energética con sede en el Reino Unido, activa en exploración y producción internacional.

Golar LNG: empresa noruega especializada en buques y proyectos de gas natural licuado.

Este consorcio forma parte de un plan estratégico mayor llamado “Argentina LNG”, que incluye:

Producción de gas en Vaca Muerta.

Transporte por gasoductos a la costa atlántica.

Licuefacción usando barcos flotantes (FLNG).

Exportación de GNL.

El primero de estos barcos será el “Hilli Episeyo”, con una capacidad significativa de producción de GNL.

El proyecto Southern Energy/Argentina LNG implicará una inversión total acumulada superior a los US$15.000 millones a lo largo de su vida útil (aproximadamente 20 años). Esto incluye infraestructura de producción, logística, exportación, pozos, transporte de gas y actividades vinculadas a toda la cadena de valor del GNL.

La inversión se distribuye en dos etapas bien definidas

Primera fase (2024–2031):

US$3.200 millones destinados a:

Preparar pozos y producción de gas en Vaca Muerta.

Infraestructura básica y logística.

Llegada y puesta en operación del primer buque licuador (FLNG).

Segunda fase (2032–2035):

US$2.800 millones para:

Consolidar y expandir operaciones con el segundo buque y complementos.

Continuar inversiones en infraestructura y operativa.

En conjunto, estas dos fases suman aproximadamente US$6.000 millones, que forman parte del compromiso de inversión primaria que habilita beneficios fiscales e incentivos (como los del régimen RIGI). El monto total de US$15.000 millones considera también inversiones complementarias en pozos, expansión de capacidad en Vaca Muerta y logística de transporte a lo largo de dos décadas. Aquí entra la importancia del gasoducto y la necesidad de que no haya problemas de tiempos, como una demora en la construcción del gasoducto por problemas del proveedor derivados de la política industrial y de la política de apertura comercial del gobierno nacional. Esto es secundario para el directorio de Southern Energy, que ya tomó una decisión y la ejecutará. La provisión de los tubos será de Welspun, con materia prima proveniente de China.