Agentes del ICE desplegados por orden de Washington volvieron a mostrar el lado más violento de la administración Donald Trump.

Miles de personas se movilizaron el viernes en Minneapolis para denunciar los sistemáticos abusos cometidos por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, su sigla en inglés), que continuaron tras la muerte de Renee Nicole Good el pasado 7 de enero.
La movilización formó parte de una jornada de protesta organizada bajo el lema ‘ICE Out for Good’, que reúne a más de cien entidades como sindicatos, organizaciones por los derechos civiles y grupos religiosos que rechazan las despiadadas políticas migratorias impuestas por Donald Trump.
Horas después de esa multitudinaria marcha, agentes federales asesinaron a tiros a otra persona en aquella importante ciudad del estado de Minnesota: un ciudadano estadounidense que, según la versión de la Casa Blanca, era un “terrorista interno”.
Sin mostrar ningún tipo de pruebas, el asesor principal Stephen Miller fue quien afirmó que el hombre de 37 años abatido a tiros este sábado por efectivos del ICE era un “terrorista interno” que “intentó asesinar a un agente federal”.
La reacción ante otro asesinato de agentes del ICE
El jefe de la Policía de Minneapolis, Brian O’Hara, confirmó a medios locales el fallecimiento del vecino de Minneapolis, al tiempo que dispuso que la policía local controlara la zona del trágico incidente, canceló todos los permisos y convocando a todos los efectivos a su mando.
Por su parte, el Ayuntamiento de Minneapolis confirmó la participación de agentes federales en el tiroteo ocurrido en la intersección de la calle 26 Oeste y la avenida Nicollet. “Pedimos a la población que mantenga la calma y evite la zona cercana”, indicó mediante redes sociales.
También por esa vía se expresó el gobernador de Minnesota, Tim Walz, poniendo de manifiesto su indignación por el sangriento hecho: “Acabo de hablar con la Casa Blanca después de otro horrible tiroteo efectuado por agentes federales”.
“Minnesota está harta. Esto es repugnante. El presidente (Donald Trump) debe poner fin a esta operación. Retire a los miles de agentes violentos y sin formación de Minnesota. ¡Ya!”, se quejó el mandatario.
Y Walz añadió poco después: “Le dije a la Casa Blanca que el estado debe liderar la investigación. Que los investigadores estatales garanticen la justicia. Mientras procesamos la escena, mantengan la calma y denles espacio. El Estado tiene el personal para mantener a las personas seguras; los agentes federales no deben obstruir nuestra capacidad para hacerlo”.
