La pelota del segundo tanto en el primer triunfo de la Selección Argentina en la Copa del Mundo tuvo un impensado destino.

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El insólito destino de la pelota con la que Enzo Fernández hizo el golazo contra México

La pelota del segundo tanto en el primer triunfo de la Selección Argentina en la Copa del Mundo tuvo un impensado destino.

A pesar de su corta edad, Enzo Fernández ya cuenta con un honor que muy pocos jugadores argentinos consiguieron, que es el de ser campeón del mundo. Aquello significó que también tuviera una transferencia récord, al pasar del Benfica al Chelsea por 120 millones de euros.

El camino a la gloria no comenzó de la mejor forma para los dirigidos por Lionel Scaloni. Luego de la derrota con Arabia Saudita por 2 a 1 en el debut, el segundo partido del grupo C, donde México fue el rival, aparecía como un desafío que no dejaba posibilidades de otro resultado más que la victoria.

En un partido muy disputado, que no tuvo demasiadas situaciones, el marcador se abrió recién a los 64 minutos gracias a la anotación de Lionel Messi. Sin embargo, el 1 a 0 no arrojaba tranquilidad en el Estadio Lusail, donde reinaba la tensión. La euforia se desataría recién a los 87 minutos, cerca del final, con un golazo de Enzo Fernández.

La locura en el estadio incluso superó a la del gol del número diez, ya que era la garantía para quedarse con los tres puntos. En ese contexto, los jugadores también se desataron y el central Lisandro Martínez decidió reventar hacia la tribuna la pelota con la que Enzo había anotado el gol.

El balón cayó en manos de Jorge Luis Moisés, dueño de un frigorífico en Santiago del Estero, que al día de hoy lo exhibe dentro de su local. En una entrevista reciente con Olé, admitió que no se la vendería ni siquiera al propio Enzo Fernández. “Si Enzo me pide la pelota no se la doy. Si me ofrece plata, tampoco. Es un recuerdo que va a quedar en la provincia”.

El santiagueño tuvo la fortuna de que la pelota cayera en su sector, pero no fue fácil ganarle la disputa a los demás hinchas que estaban cerca. “No fue tan fácil agarrarla. Me tuve que pelear con unos hinchas de Vélez que estaban cerca mío y también la querían, pero la atenacé con tanta fuerza que no había forma de que se me escape”, recordó.

“Nos empezamos a desesperar, porque no sabíamos cómo esconder la pelota”, admitió. “Le alquilamos la mochila a uno de los pibes con los que nos habíamos peleado por la pelota, con la condición de que lo dejáramos sacarse una foto. Trato hecho, dije. Y nos ayudó a sacar la bocha de la cancha”, contó sobre la solución.

La pelota con la que anotó su histórico gol Enzo Fernández no solo es un recuerdo único, sino que aumentó las ventas del local de Jorge. “Muchas personas que no conocían nuestro negocio o no nos compraban, empezaron a venir para conocer la pelota. Pasan, se sacan una foto y, de paso, hacen las compras del día”, reveló.

En cuanto al futuro de la pelota, que ya vivió una historia insólita, Jorge Luis Moisés reconoció que su sueño es que la firmen los jugadores de la Selección argentina cuando vayan a Santiago del Estero. Aunque no la considera como un objeto personal, sino como algo que le pertenece a toda la provincia. En ese sentido, deslizó que podría donarla para que sea exhibida en el estadio Madre de Ciudades.