logo diario catamarca

 
 

01-criterio-new
01-la-isla


Buscar - Categorías
Buscar - Contactos
Buscar - Contenido
Buscar - Canales electrónicos
Buscar - Enlaces web

titular tecnologia

Es tiempo de parar la bola de fuego

jose alsina alcobertPor José Alsina Alcobert
Sábado 11 de Febrero de 2012

 

 

Es tiempo de parar la bola de fuego

Este viernes 10 de febrero si inscribió un episodio, no casual, si causal, de la lucha entre anti y pro mineros en el oeste de Catamarca. En la última franja se anotan incluso muchos que antes defenestraban las ejecuciones de yacimientos mineros a cielo abierto en Catamarca. Son quienes, convertidos, dejaron la camiseta de opositores para trajearse de oficialismo.

La minería no debería ser un casino al que se ingresa a jugar, no es una timba. Por ende, no se trata de gobernantes y opositores que reniegan por la porción que se pierde o la que no se podrá comer.

El causal de los violentos hechos son un puñado de ambientalistas, un número no poco importante de pobladores que se rehúsan a que se lleven adelante nuevos emprendimientos mineros y se continúe con los actuales. También están una importante cantidad de lugareños que sienten que con la minería sus hijos tuvieron trabajo, sus comercios se desarrollaron, algo cambió en sus vidas y en el medio de esta guerra de ideas y posiciones una fuerza policial sesgada y circunscripta a una resolución judicial de desalojar.

Las fuerzas de seguridad actuaron brutalmente. No hay justificativo para semejante accionar violento. En Tinogasta, la movilización de ecologistas, ambientalistas y lugareños solidarios con los anti incluían a niños y mujeres, que imprudentemente se mezclaron entre quienes no querían retroceder ni un milímetro ante el avance policial con orden judicial de desalojar a cualquier costo.
¿Quién mandó a reprimir con tanta violencia y necedad? Hace una semana la jefa de estado había prometido que no habría violencia, a la vez de exhortar a respetar los roles que le cabían a cada uno.

Este viernes, mientras en Tinogasta las fuerzas de seguridad se enfrentaban con la gente y casi una decena de personas resultaban heridas por las balas de goma dirigidas al blanco de la gente misma, en la capital de Catamarca, en un hotel céntrico se reunía la Mesa de Homologación Minera. Allí estaban el secretario de Minería de la Nación, su par de Catamarca, varios empresarios ligados a la minería, titulares de empresas mineras radicadas en Catamarca y el ministro de Producción y Minería, Ángel Mercado, esposo de la mandataria catamarqueña, quien no aceptó que haya habido represión, no sin antes excusarse de no ser un experto en semiótica, ensayó una explicación semántica y conceptual: “Es válido aclarar el uso de algunas palabras que con mucha ligereza se ponen en el aire (sic). Represión es el uso indiscriminado de las fuerzas para negar derechos civiles y políticos. No puede ser represión cuando hay una orden judicial”, le espetó el funcionario a algunos medios locales, recibiendo el aplauso de los presentes.

A esta altura de las circunstancias ya no hay conceptos que valgan, si todo se dice desde distintas tribunas y teniendo como protagonista excluyente a la gente, la mayoría, que sufragó el 13 de marzo por este modelo de gobierno y los que no y mientras tanto el clima social se exacerba más en el caluroso verano catamarqueño.

Es tiempo que quien tiene la mayor responsabilidad política ejerza su protagonismo sin quemar las naves. Siempre tras un estallido social pueden suceder dos cosas: que los que protestan continúen hasta las últimas consecuencias, convirtiendo a las ideas en una verdadera guerra entre civiles y oficialistas, o que quien ostenta la mayor autoridad cite a su mesa a los que no están de acuerdo con el modelo que sustenta. En este caso, la mesa tiene tres patas, los ambientalistas y sus adherentes, las mineras, los pro y el gobierno, que sostienen que sin minería no hay progreso.

La jefa de estado debería citar a las partes, previo a que los manifestantes suspendan por al menos 30 días toda acción de bloqueo, con carácter de urgente a negociar el futuro de Catamarca.

Como toda mesa de negociación incluirá el ceder posiciones, madurar responsabilidades, sin engaños, ni promesas incumplibles.

La sociedad espera el guiño gubernamental. No quiere que un foco en el oeste provincial se convierta en una nueva división social. En síntesis, es tiempo de parar la bola de fuego.

 

banner gobierno 300x250

         
   


logolaislaAño XII | Copyright 2005-2017 EDITORIAL LA ISLA | Todos los derechos reservados
Oficinas Comerciales y periodística: Sarmiento 581 - 2º Piso "A"| Tel.: 0383-4425626