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LA COLUMNA
Por
José Alsina Alcobert
jose
El hábito no hace al monje, o la monja
Una visita especial es siempre la del jefe de la Iglesia, aún en la comarca catamarqueña. Luis Urbanc, un religioso de excelente nivel cultural y predispuesto a confraternizar, desde que llegó al clero de Catamarca fue imponiendo su impronta, tratando de diferenciarse de su antecesor y ahora fallecido Elmer Osmar Miani. Es que Urbanc sabía que la grey, que se le había encomendado desde la Santa Sede, presentaba como todas, características diferentes en su concepción social. Aquí se encontró con una sociedad en la que conviven personajes que acceden a la vida política de la noche a la mañana sin preparación previa para enfrentar roles tan delicados como comprometidos, con un parlamento donde se elije sin ningún detenimiento a un veterinario en el cargo de secretario parlamentario, o un procesista para una banca en el Congreso. Están también los que se postulan en otros cargos, incluso partidarios, camuflados de demócratas, o el caso de un intendente que usa el cargo para robarle al estado, igual que sus funcionarios, mientras la sociedad acude impávida al escenario preparado.

Volviendo a Urbanc, que tras visitar al intendente y luego a su arfil político la presidenta del Concejo Deliberante, concluyó por expresar lo que verdaderamente sentía, pero desde su púlpito, entremezclado con el estilo que los religiosos usan para transmitir lo teológico: “Si no trabajan... le están robando al país”, les dijo. La frase casi no fue percibida por los ediles, hasta que los medios la publicamos, es decir, se sintieron ofendidos, algunos, tras el análisis desde los medios.

Un concejal que esgrimió una nimia defensa, dijo tibiamente que trabajan todos los días. Otro fue más allá y se animó atacar al hombre más importante en Catamarca, el obispo, diciéndole que nunca lo había escuchado hablar de los curas pedófilos, etc. Ese, era un sobrino del ex gobernador Brizuela del Moral, mandatario que es reconocido por ser un apostata, igual que su sobrino concejal, al que no se le conocía pensamiento alguno, hasta que osó dirigirse nada más y nada menos que al jefe de la Iglesia Católica de Catamarca, desde una trinchera tan estrecha como su mente.

Pero es bueno saber de quienes estamos hablando: Un concejal de la capital, cobra mensualmente $35.000, prácticamente el doble de la dieta de un legislador provincial.
Desde que inició su mandato, Jimena Herrera nunca resolvió la desagradable como injusta resolución que tomara justamente un primo de Pablo Herrera, Simón Hernández, la designación fraudulenta de 9 funcionarios en planta permanente, vulnerando la carrera administrativa, y entre cuyos beneficiados se encuentra otro primo de Herrera, a la vez hijo de Brizuela del Moral.

También, la presidenta gasta ciento de miles de pesos en publicidad, aunque no está justificado en que medio. En tanto la “Hermana” está rodeada de secretarios y personajes desconocidos, sin que nadie sepa el cargo o la función que tienen, a quienes les asignó celulares y crecieron los gastos, al punto que el presupuesto de 42 millones del Concejo cada vez resulta más exiguo para las erogaciones desmedidas, como las del municipio, donde el Intendente pide se “declare la Emergencia Social” y todos sospechan que se trata de otra maniobra más en un año preelectoral, para tener las manos libres en la utilización del presupuesto, sin control. Ese es el municipio y el cuerpo colegiado que visitó Urbanc, donde elípticamente les dijo trabajen por la sociedad, que no quiere le roben más.
 

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