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Mano a mano en Washington
La Messi de la Selección femenina y sus duras críticas a la AFA
Estefanía Banini juega en Estados Unidos y relató las pésimas condiciones de preparación con que afrontaron la Copa América, en Chile

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Estefanía Banini es la única argentina que juega en la liga de fútbol femenino más competitiva del mundo, la de Estados Unidos. Mendocina de 27 años, le dicen “la Messi” por la posición en la que juega, su gambeta enloquecedora y sus goles sorprendentes. Es la estrella de la Selección mayor, que acaba de finalizar en un tercer puesto en la Copa América de Chile. “Fue una locura linda”, le dice Banini a Clarín, ya de regreso a la capital estadounidense para reintegrarse al equipo donde juega, el Washington Spirits. “Pensábamos que no podíamos llegar tan lejos”, agrega.



Las chicas argentinas fueron a la Copa en condiciones muy precarias, con sólo una semana de entrenamiento -equipos como Chile o Venezuela llevan procesos de años-, ropa y zapatillas usadas, y con escaso apoyo institucional. Por eso protagonizaron en el torneo un reclamo a través de una foto con la mano en la oreja, a lo Topo Gigio.

A pesar de las condiciones adversas, lograron llegar a la fase final, clasificar para los Panamericanos del año que viene y pelear por un lugar en el Mundial de Francia 2019 con un partido de repechaje en diciembre contra un equipo aún a determinar de la Concacaf.

El sueño de clasificar directamente se esfumó cuando perdieron en el último partido con el local, Chile. Pero Banini mantiene intacta la ilusión de ir al Mundial y de que las autoridades las escuchen. “Creo que en Argentina pueden cambiar las cosas porque fuimos un equipo digno con unas condiciones que no eran las adecuadas”, dice.

Banini creció jugando desde los 6 años al futsal con varones en Mendoza (no había entonces liga femenina) y sus padres tuvieron que firmar ante escribano una autorización para que pudiera competir entre los chicos. Así aprendió a marcar y gambetear, desde su 1,56 m de altura, a jugadoras mucho más fuertes y grandes, una experiencia que fue una gran ventaja en su carrera.



Ya a los 15 años pudo jugar en una liga de mujeres y desde los 17 viste la camiseta de la Selección. Pasó por el Colo Colo chileno y el Valencia de España antes de llegar a Estados Unidos, un país donde las chicas practican el “soccer” casi más que los hombres y ella se codea con estrellas como la brasileña Marta o las estadounidenses Alex Morgan y Carli Lloyd.

“Estefi” Banini habla con voz suave, con dulce tonada mendocina, pero levanta el tono para defender el fútbol femenino, que no logra ser escuchado en nuestro país. A las autoridades de AFA les pide apoyo. A las nenas que quieren iniciarse en el fútbol –y a sus familias- les dice: “Se ha creado una imagen de que es un deporte para hombres y realmente no lo es. Es una pasión, independientemente del sexo”. Y las alienta: “Hay que animarse, se puede vivir de esto. No dejen de soñar”.

-¿Cómo evaluás la participación de Argentina en la Copa América?

-Bien. Lo que hicimos fue una locura linda porque ni nosotras pensábamos que podíamos llegar tan lejos. Creíamos que con el tiempo de preparación que habíamos tenido, solo siete días, no podíamos hacer milagros. Pero nos encontramos con un grupo unido y que quería que el fútbol femenino cambie. Creo que supimos hacernos fuertes en la Copa. Nos dio mucha fuerza jugar contra Brasil en el primer partido, sabiendo que están 10 escalones por encima de nosotras. Nos dio fuerza cómo lo jugamos. Nos dio confianza para enfrentar al resto. Esto como grupo nos unió muchísimo. Nos íbamos conociendo más, porque en siete días de entrenamiento no nos pudimos conocer tanto.

-¿Qué pasó en el último partido con el local, Chile?

-Fue un golpe duro, pero fue un golpe de realidad. Nos enfrentamos a una selección como la de Chile, que viene trabajando dos años seguidos, con una base de un equipo de jugadoras que jugaron siempre juntas, con el mismo técnico, y con una federación atrás que apoyó e hizo que este equipo sea tan fuerte. Nos enfrentamos con eso y nos golpeó durísimo la realidad (perdieron 4 a 1). Una selección trabajada le ganó a una selección que no ha trabajado nada. Nos dolió mucho, pero no tiene que quitarnos mérito de lo que logramos, que fue alcanzar una clasificación a los Panamericanos y la opción de ir a un Mundial, jugando un repechaje. Si tengo que elegir una palabra, este equipo me ha dejado ilusión. En un momento me ilusioné con que podíamos ganarle a Chile, pero ahora me queda la ilusión de poder clasificar al Mundial y de que se pueden cambiar las cosas en Argentina, que se puede mejorar el fútbol femenino con una buena gestión y una buena organización. Creo que en Argentina pueden cambiar las cosas porque fuimos un equipo digno con unas condiciones que no eran las adecuadas.

-Ustedes protagonizaron un reclamo en el medio del torneo, se sacaron una foto con la mano en la oreja. ¿Qué es lo que reclamaban y cómo está la situación ahora?

-Reclamamos por mejores condiciones. Ropa adecuada, jugar en fechas FIFA, mejor preparación, con más tiempo y apoyo económico. Lo que nosotras queremos es un cambio de pensamiento, un cambio de organización, mejor gestión y que el fútbol femenino crezca. La verdad es que creemos que con una mejor organización se puede cambiar muchísimo. Buscando sponsors, o que los mismos sponsors que tiene hoy AFA nos den un poco más de apoyo, para lograr mejores resultados. Estamos buscando un cambio real en el fútbol femenino.

-Una selección como la de Venezuela, un país que está viviendo una crisis dramática, llegó incluso mejor preparada a la Copa América.

-Venezuela ha estado entrenando mucho más que nosotras, por más tiempo, con giras. Vienen de un proceso desde la Sub 20, con largos períodos de entrenamiento y les ha ido muy bien en los Mundiales de juveniles. Venezuela venía con una preparación mucho mejor que la de Argentina. Sin embargo, nos tocó jugar un partido importante en el que teníamos que ganar sí o sí (ganaron 2 a 0) y demostramos con individualidades, con ganas, que este equipo, con un poco de apoyo, puede estar para más.

-Vos jugás en una liga que es la mejor del mundo en el fútbol femenino ¿Cuáles son las diferencias? ¿Cómo se vive el fútbol de mujeres acá y en la Argentina? ¿A qué distancia estamos?

-Estamos muy lejos. Esta es una liga muy pareja, competitiva: acá te enfrentas sin saber quién va a ganar. En Argentina vos tenés dos o tres equipos (River, Boca, UAI Urquiza) que le ganan por goleada a los otros. Acá la gente paga entradas para ver los partidos y llena estadios y en Argentina es gratis y va muy poca gente. Acá viajamos a los partidos de visitante en avión y hay enormes diferencias en indumentaria, organización. Además, en Estados Unidos y otros países podés vivir del fútbol. En Argentina no se puede: las chicas viven de su trabajo y si el fútbol les da algo, no les alcanza para vivir. La de Estados Unidos es una liga absolutamente profesional. Todo el mundo que juega aquí se dedica sólo al deporte.

-¿Cuáles son las expectativas para el repechaje para ir al Mundial?

-Yo estoy muy ilusionada. Con respecto a las probabilidades, creo que tenemos todas las chances de ganar. Digo esto porque demostramos en la Copa que, con cero apoyo y cero entrenamiento, estábamos para grandes cosas. Necesitamos mucho entrenamiento y apoyo porque nos vamos a enfrentar a equipos que están acostumbrados a jugar contra Estados Unidos o Canadá. Está México y Costa Rica, que son grandes selecciones. Sabemos que van a ser dos partidos durísimos. Tenemos que salir con todo, pero partiendo de una base y de un cambio. Tenemos que entrenar todas juntas y preparar estos partidos con el nivel de responsabilidad que tienen.

-El fútbol femenino viene creciendo en la Argentina, aunque no se le otorgue demasiada importancia a nivel institucional. Vos sos la mejor jugadora nacional, una referente para las nenas y las mujeres que están entrenando en nuestro país. ¿Qué mensaje les querés dejar?

-Sé la realidad que se vive y sé que muchas chicas no juegan, por ellas o por las familias que no las apoyan. Les digo que hay que animarse a practicar este deporte, que se puede vivir de esto. Que no dejen de soñar, porque de eso se trata la vida, de caminar hacia los sueños. El mensaje yo siempre se los doy a las familias: que apoyen a esas chicas porque es un deporte apasionante y muy lindo. Se ha creado una imagen de que es un deporte para hombres y realmente no lo es. Es una pasión independiente del sexo. Es un deporte que lo puede sentir cualquiera, más allá del género.

Fuente: Clarin

 

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